En la fiesta de cumpleaños de Valeria, su padre agradece a los invitados y la celebran por su belleza. La celebración se rompe cuando una mujer acusa a Camila de haber seducido al padre y la humilla públicamente, obligándola a limpiar y finalmente a lamerse los zapatos. Valeria ruega que no mencionen a su madre delante de todos. La agresora exige cortar el dinero destinado a la medicina de la amante; Camila suplica que no corten el tratamiento y, humillada, obedece. El episodio cierra con la ayuda médica en peligro y Camila desamparada frente a la decisión del padre.