Julio se enfrenta a la presión de firmar un acuerdo que destruiría la casa de sus padres a cambio de 800 mil como indemnización. A pesar de las insistencias de otra persona, Julio rechaza el dinero porque quiere que sus hermanos regresen al hogar familiar y se niega a aceptar que la casa sea derribada. La otra persona le advierte que quizás sus hermanos ya están muertos y que no los encontrará, pero Julio mantiene su postura firme. El episodio termina con Julio negándose nuevamente a firmar, dejando la decisión en un punto crítico sin resolución.