En este episodio, Julio se encarga de llamar a sus hermanos para la comida, pero uno de ellos se muestra reacio a comer y a separarse. Ante la incertidumbre sobre a dónde van y la posibilidad de separarse, los hermanos deciden conservar fotos para recordarse y prometen reunirse cuando sean mayores. Mientras tanto, aceptan cuidar de una niña llamada María, asegurándole que la tratarán como a una nieta. El episodio concluye con la incertidumbre de su futuro y la promesa de volver a encontrarse, dejando en suspenso el destino de la familia.