Paula y Perico planean vengarse de Irene, frustrados por su actitud y buscando quitarle todo su dinero. Escondieron a Lucas y usan un muñeco en el agua como parte de su trampa. Mientras tanto, Marcelo sorprende a todos al apostar el 10% de las acciones de los Tavares por Irene, lo que provoca desconcierto y rechazo. Pedro es reprendido porque sus acciones desencadenaron esta crisis. El episodio cierra con la amenaza de que pronto sus planes causarán lágrimas y el aviso de que no hay salvación fácil, dejando en suspenso las consecuencias inmediatas de esta confrontación.