En este episodio, María enfrenta una crisis con Carlitos, un niño con autismo que rechaza su presencia y no la reconoce como su madre. Ante la tensión, José y otra persona intentan calmar a Carlitos, explicando que alterarlo puede empeorar su condición. María, presionada por la situación, finalmente accede a quedarse para tranquilizar al niño. Sin embargo, la relación entre ellos sigue frágil y la incertidumbre persiste sobre cómo manejarán esta nueva dinámica, mientras María se compromete a mantenerse cerca para evitar más conflictos.