Ariana enfrenta la humillación pública cuando el director la rechaza para una revisión de notas, afirmando que no está entre los mejores alumnos y su puntaje simulado de 313 es demasiado bajo. Adrián, quien la ha apoyado tres meses, sugiere un camino alternativo hacia un técnico, pero Ariana lo rechaza, decidida a no conformarse. El director y otros cuestionan su futuro, mientras le advierten sobre las dificultades económicas y sociales que enfrentará. La situación escala cuando Ariana, intentando defenderse, es expulsada de la reunión, dejando en el aire su próxima decisión ante el rechazo y el abandono por parte de quienes esperaba apoyo.