Celeste sufre una anemia severa tras un susto que agrava su condición débil, y requiere urgentemente una transfusión de sangre. Sin embargo, su tipo de sangre Rh negativo es escaso en el hospital. Ante la emergencia, Rafael se ofrece para donarle sangre a pesar de sus dudas y la oposición de Aurora, quien está embarazada y teme por su hijo. Tras la transfusión, la situación de Celeste mejora, pero los médicos revelan que un daño en su útero, causado por una caída años atrás, podría impedirle concebir. Surge la opción de un trasplante de útero, generando incertidumbre y tensión.