La Doctora Núñez enfrenta la resistencia del personal médico, que duda de su capacidad para operar al anciano señor Díaz debido a su juventud e inexperiencia. A pesar de las advertencias sobre las posibles consecuencias y el escepticismo de otros, ella está decidida a realizar la cirugía urgente. El equipo intenta disuadirla, pero la frecuencia cardíaca del paciente está cayendo y no hay tiempo para retrasos. Núñez, respaldada por la autorización hospitalaria, insiste en actuar sin consentimiento directo del señorito Díaz. El episodio concluye con ella enfrentando la amenaza de su intervención y la tensión crece en torno al resultado del procedimiento.