Durante una operación clandestina, una joven sin licencia médica interviene al anciano bajo el aval del Doctor Soto, aunque sin la aprobación del director del hospital. El equipo médico duda y se muestra preocupado por la falta de protocolos, pero no pueden detener la cirugía. Tras el fallo de la intervención, el anciano muere y el señor Díaz enfrenta la muerte de su abuelo, responsabilizando a la joven. En respuesta, ordena que la lleven y la entierren viva, dejando un peligroso conflicto sin resolver en el hospital.