En este episodio, una mujer que muestra conocimientos médicos intenta ayudar a un anciano con una enfermedad grave, pero enfrenta la desconfianza y agresividad del personal y familiares presentes. Mientras algunos exigen aplicar dos dosis de tranquilizante para calmar al paciente, la mujer advierte que esa decisión podría costarle la vida en minutos. La tensión crece cuando un hombre llamado Javier interviene para retirar a la mujer del lugar, con la amenaza implícita sobre la responsabilidad del hospital si algo ocurre al anciano. La incertidumbre sobre el destino del paciente queda abierta al final.