Una joven vuelve a casa tras ser encontrada después de 11 años de estar desaparecida. Al regresar, descubre que sus padres adoptaron a una nueva hija llamada Anna, lo que genera en ella sentimientos de exclusión. La tensión crece cuando los padres sospechan que ella culpa a Anna y la familia enfrenta conflictos internos. Paralelamente, llega la noticia de un cuerpo descuartizado hallado en la playa, aumentando la presión y el miedo en la comunidad. El episodio termina con la policía restringiendo el acceso a la escena del crimen, dejando un ambiente de incertidumbre y amenaza latente.