En un banco extranjero exclusivo, la madre de la gerente Juana llega decidida a 'sacar el dote', lo que provoca incredulidad entre empleados y clientes. El conflicto surge cuando el personal le recuerda el requisito mínimo de activos y se burla, proponiendo retiros simbólicos y ridiculizando sus ingresos por vender botellas. La tensión escala hasta que ella enumera fideicomisos, acciones, escrituras y joyas que, según dice, suman $5.000 millones. Ese giro deja a todos atónitos; el episodio cierra con la sala esperando que el banco verifique la fortuna y decida si permite el retiro.