En una reunión se negocia el matrimonio de Juana con un subdirector y estalla el conflicto por el dote y el control del dinero. La familia Abel presume el dote y exige que Juana se dedique al hogar; la madre de Juana insiste en que ella elija por amor. Los Abeles declaran que las tres cajas fuertes serán propiedad del hijo y que Juana no verá un centavo. La madre contesta que tiene “otra cosa preparada” y exige probar el supuesto dote de 5.000 millones; entonces se ordena: “Haz que abran la Tesorería Suprema Celestial.”