En el banco se activa la alarma cuando la Tesorería Suprema Celestial se abre y el personal descubre ocho cofres. Miguel, sospechando un robo, acusa a una anciana y ordena su detención; la alarma ya está conectada con las autoridades. La mujer, protestando, afirma que esos cofres son suyos y que son el dote que preparó para su hija. Para demostrarlo enfrenta a Miguel, al yerno y a la consuegra y anuncia que los abrirá ahora. El episodio termina con los cofres a punto de abrirse y la comprobación inminente que decidirá si la anciana queda libre o arrestada.