Clara le propone matrimonio a Hugo inesperadamente, quien responde con frialdad, sugiriendo casarse como socios. Aunque Clara quiere que la unión funcione, Hugo se muestra distante y duda sobre la relación. Después de casarse, Hugo ofrece a Clara su reloj caro como regalo, y aunque ella insinúa acercamiento romántico, él evita romper la formalidad y prefiere esperar a que ella esté segura. Hugo también enfrenta cuestionamientos sobre un garrote que lleva, generando tensión. El episodio termina con Hugo molesto y la incertidumbre sobre cómo evolucionará su relación.