Clara se muestra nerviosa y distante, temiendo no poder controlar sus emociones cerca de su nuevo esposo, un mecánico millonario. Él insiste en no contenerse y asegura que aún no es momento de intimar, recordándole que acaban de casarse y que primero debe organizar un banquete de bodas para ella. Aunque Clara se resiste, él promete darle su lugar y cumplir esa promesa pronto. La conversación revela la tensión entre sus deseos y la paciencia necesaria para consolidar su relación, dejando en suspenso cuándo finalmente avanzarán juntos.