Isabella enfrenta a Adrián, el hombre que ha amado desde joven, proponiéndole matrimonio, pero él la rechaza y revela que se casará con otra mujer. Adrián le ofrece un acuerdo frío: ser su mujer por 500 mil dólares al mes, aunque sin compromiso serio. Isabella acepta bajo la condición de libertad mutua, aunque su deseo real es estar junto a él sin condiciones. Después de tres años viendo que Adrián no puede amarla, Isabella se confronta a sí misma y a la realidad, mientras inesperadamente vomita sangre, dejando la situación en un giro inquietante que pone en duda su salud.