Selena regresa al hotel con la familia Pérez, donde la abuela la reconoce como su futura nieta política, valorando su integridad pese a su origen humilde. La abuela insiste en que Selena debe casarse para honrar a sus padres fallecidos y preservar el nombre familiar. Sin embargo, la tensión aumenta cuando una empleada amenaza con denunciar a Selena por hacer demandas que parecen inadecuadas. Ante esta presión y el riesgo de que el conflicto escale, alguien advierte que si no se resuelve pronto, el señor Pérez se enterará, poniendo en peligro el empleo de ambos.