Tras haberse casado recientemente en un matrimonio falso, Carlos y la señorita Quijas enfrentan la tensión de mantener la fachada frente a sus conocidos. Durante una reunión, la señorita Quijas recibe un regalo que rechaza visiblemente, lo que genera comentarios y dudas. Carlos percibe que su matrimonio solo es una excusa mientras observa una pareja que sí parece amarse de verdad. Al final, alguien nota que la señorita Quijas está llorando y pregunta si hay un malentendido entre ellos, dejando en suspenso una posible crisis en su relación fingida.