La maldición que amenaza a un hombre se adelanta, y debe encontrar a su pareja rápidamente para evitar transformarse en una bestia sin conciencia. A pesar de resistirse y afirmar que puede combatir la maldición solo, sus aliados deciden aumentar el poder para controlarlo, generando una situación de peligro inminente. Se ordena cerrar la Zona Prohibida y evacuar a todas las criaturas para contener la amenaza. Paralelamente, otra persona llega a la Cala Sirena, lugar ligado a la desaparición de sus padres y a la Atlántida perdida, preparándose para proteger datos clave. El episodio termina con alguien confundido, enfrentando una nueva incertidumbre.