En este episodio, la llegada inesperada de una humana rompe la tranquilidad bajo el mar, pues solo ella puede salvar de una maldición al reino de Atlántida. El consejero informa a Su Majestad que, pese al cierre de la Zona Prohibida, delfines desobedecieron y trajeron a esta mujer humana, quien podría ser madre del heredero. Sin embargo, Su Majestad rechaza la idea, justificando su odio a los humanos por una traición pasada que destruyó a sus padres. Al final, mientras se planea buscar una consorte noble para Su Majestad, se revela que la sangre del Dios Mar está ahora en el mundo humano, complicando la situación.