En un restaurante donde se niegan a ceder, una mujer enfrenta presiones para comprar y amenazas de violencia, mientras graba todo para denunciarlo. La situación se tensa cuando un hombre ordena vigilar y castigar si dejan comida sin terminar. En medio del conflicto, un superior sorprende al pedirle a Mario un día libre para cenar con él. La mujer reta el ambiente hostil con un gesto afectivo público, desatando una pequeña confrontación. El episodio concluye con la declaración de una cita esa noche y una amenaza directa si hay tardanza, dejando la tensión abierta al desenlace siguiente.