Miguel llega justo a tiempo a una reunión organizada por Mario y sus amigos, a los que no veía desde la graduación. Aunque Miguel intenta rechazar la invitación a cenar, Mario insiste en que se unan al grupo para ponerse al día. La situación se complica cuando Miguel es reprendido por llegar tarde y se siente presionado para integrarse. Al final, acepta ir con ellos, pero queda claro que aún enfrenta dudas sobre su lugar en ese círculo social, dejando en suspenso cómo manejará esta presión en lo que sigue.