La princesa Luna enfrenta una crisis tras descubrir que usó su agua bendita para curar a Fermín, dejando al General Ignacio, su prometido legítimo, sin el tratamiento que necesita. Fermín intenta aprovechar la situación, pero Luna lo desprecia y reafirma su compromiso con Ignacio, rechazando sus manipulaciones. Ignacio, resentido, acusa a Luna de priorizar a Fermín. Sin embargo, Luna decide finalmente usar el agua bendita para salvar al General, lo que marca un cambio en su actitud hacia él. El episodio termina con Ignacio sorprendido por la nueva sinceridad y gentileza de Luna, mientras la incertidumbre sobre su recuperación persiste.