Después de derrotar al dragón, un hombre llega a la Villa del Viento donde los residentes lo reciben con entusiasmo. El alcalde le insiste para que se quede y le confía la iglesia del pueblo, aunque él es un clérigo falso y acepta a regañadientes. Mientras sus compañeros héroes rechazan quedarse por tener otros compromisos, él les ofrece descansar en la villa esa noche, que celebra con un banquete en su honor. Finalmente, los lleva a la iglesia para que descansen, mientras él contempla la posibilidad de abandonar la lucha y vivir en paz en la villa.