Durante la visita del líder Marcelo Salvo, la Orden enfrenta acusaciones por dudar de la Estela Divina: él asegura que el artefacto está protegido y que hacer trampa es imposible. Los miembros se disculpan; Salvo defiende al Sr. Ríos como genio marcial y sanciona a quienes alteraron la certificación. La acreditación de Manuel queda en observación por un año y los señalados deben abandonar la Orden, con la amenaza de castigos mayores. Manuel intenta culpar a Julián y el líder lo amonesta. Entonces alguien interviene: "¿Acaso olvidaron que teníamos una apuesta?", dejando la consecuencia pendiente.