Isabela pierde su celular Nokia durante un viaje en avión debido a que su bolso desaparece al bajar del avión. Sus acompañantes, especialmente Bella, se molestan por su descuido, mientras intentan ayudarla a recuperar el dispositivo. Javier le presta temporalmente su celular, pero un inesperado cobro de $70,000 en saldo genera sospechas de un posible fraude o manipulación. Isabela niega haber usado el teléfono de forma indebida, y se cuestiona si pudo haber sido hackeado. El episodio termina con la pregunta sobre si Javier alteró el celular, dejando abierto el misterio de lo ocurrido con el dinero y el dispositivo.