Sara confronta a César con una advertencia clara: solo le dará diez oportunidades para cumplir sus promesas antes de poner fin a su relación. Mientras Sara se siente agotada y se retira para descansar, César intenta sostener la relación, pero ella ya no quiere seguir como vicepresidenta ni continuar con sus planes juntos. La madre de Sara ha fijado la fecha de la boda, presionando aún más la situación. César ofrece un regalo para intentar acercarse, pero Sara lo rechaza y decide que lo mejor es que cada uno siga su camino, dejando la relación en un punto crítico y sin resolución inmediata.