En este episodio, Carlos se presenta como un candidato inesperadamente fuerte para ser guardaespaldas, superando la competencia que lo subestimaba. Beatriz, la presidenta del poderoso Grupo Santos, lo ha contratado personalmente, aunque con la condición de que su salario sea pagado por adelantado. Al aceptar, Carlos descubre que su rol no será el típico de un guardaespaldas: Beatriz lo designa como su prometido, cambiando por completo el alcance de su contrato y planteando un dilema inesperado para ambos. El episodio termina con la sorpresa de Carlos ante esta revelación y la duda sobre qué implicará este compromiso.