Carlos recibe la tarea de hacerse pasar por el prometido y guardaespaldas de Marta, la hija de la señora Santos, durante tres meses sin que ella se entere de la verdad. Su misión es protegerla del entorno peligroso y evitar que se relacione con hombres con malas intenciones. Carlos adopta una nueva identidad y llega a la universidad donde Marta estudia, un lugar dominado por jóvenes de familias adineradas. A pesar de ser de un pueblo lejano y modesto, recibe advertencias para no provocar conflictos. El episodio termina con Carlos frente al desafío de integrarse y cumplir su misión encubierta.