Un hombre hambriento entra a un pequeño restaurante, pero dice no traer dinero para pagar. La mujer encargada, que ha cocinado, insiste en que coma gratis porque es el cliente número 100 del día, generando confrontación entre ambos. Él duda al principio, pero finalmente prueba la comida y admite que es deliciosa. La mujer le invita a regresar cuando quiera. Justo cuando parece que todo termina amigablemente, alguien en la escena reclama el dinero del hombre, generando tensión. El episodio concluye con un llamado a un abuelo, dejando en suspenso cómo resolverán la situación.