Después de siete años sin respuestas, Daniel recibe la orden de encontrar a Tess, desaparecida desde que fue drogada, mientras intentan restaurar una grabación inútil para identificar a un acompañante clave de aquella noche. Daniel asume la misión con urgencia, enfrentando la presión de hallar al culpable. Paralelamente, Tess trabaja discretamente en un restaurante donde ayuda a un anciano con demencia, que resulta ser el abuelo del presidente. El episodio cierra con la entrega de un millón de dinero, dejando en suspense la conexión entre este acto y la búsqueda de Tess.