Natalia llega a la casa de su nueva abuela política, quien la recibe con sorpresa y cariño, decidiendo cocinar juntas en lugar de salir a comer. Natalia confiesa que su madre y hermano la rechazan y que solo Gabriel la apoyaba, pero él ya no está. La abuela le regala una pulsera valorada en 200 dólares, insistiendo en que la acepte. Mientras cocinan y comparten comidas, la abuela menciona que esa noche es la boda de Natalia y otra persona llamada Cami, sorprendiendo a Natalia y dejando en suspense la reacción y el desenlace de ese evento.