Polo amenaza a Carla para que no se vaya ni coma antes de su divorcio, ordenando que la mantengan encerrada y sin alimentos durante tres días. Carla protesta y se resiste, pero Polo insiste en controlar la situación. Cuando una tercera persona, Alisa, llega tras salir del hospital y descubre lo ocurrido, reprende a Polo y pide comida para Carla. La tensión aumenta con esta confrontación, dejando en suspenso cómo Carla manejará esta privación y el poder que Polo ejerce sobre ella justo antes del divorcio.