Noa reaparece inesperadamente en la casa de la familia Pérez, recordando que murió tras ser abandonada por sus padres y hermanos y asesinada por Laura. Al enfrentarse a ellos, es acusada de herir a Laura, quien es considerada su hermana. A pesar de sus intentos por explicar su inocencia y buscar la reconciliación, sus padres y hermanos la rechazan, creyendo las difamaciones de Laura. Presionada, Noa finalmente acepta la culpa que se le atribuye, dejando en suspenso cómo afectará esto su relación familiar en adelante.