Nuria recuerda que se casó en secreto con Javier, su amor platónico de diez años, bajo un acuerdo estricto de no tener hijos y no interferir en sus vidas. Sin embargo, tras escuchar una conversación entre Javier y su padre, descubre que su esposo solo aceptó casarse para cumplir una promesa con su padre, sin amarla realmente. Ahora, con el plazo de cuatro años para cumplir la regla casi vencido, y tras la acusación de malversación contra su padre, Nuria enfrenta la presión de pedirle a Javier que ayude económicamente para salvarlo, poniendo en riesgo lo que queda de su frágil matrimonio.