Nuria enfrenta una confrontación con Javier, quien la rechaza y le ofrece dinero para que se vaya, negándose a divorciarse pese a la presión. Mientras discuten, la situación se intensifica con amenazas mutuas. De repente, llegan malas noticias: la familia de Nuria está en peligro, pues su padre ha sido sentenciado a muerte por un grupo que ha irrumpido en su casa. Urgida por la gravedad del asunto, Nuria se apresura a acudir al lugar. El episodio termina con Nuria recibiendo una llamada telefónica que intensifica la incertidumbre y el peligro inmediato.