Susi le pide a su tía prestado dinero para pagar la universidad, pero ella se niega, insistiendo en que como mujer su destino es casarse y no estudiar. Su tía y su tío refuerzan esta mentalidad tradicional, recordándole que legalmente sigue dependiendo de su padre y que debería guardar el dinero para el regalo de compromiso de su hermano. A pesar de la presión familiar, Susi insiste en que se graduará y triunfará. Sin apoyo económico ni familiar, queda por ver cómo enfrentará el camino hacia su meta mientras enfrenta el escepticismo de su entorno.