Sofía confronta a Julián para exigir el divorcio, rechazando sus intentos de reconciliación y ofertas de viajes. Julián la amenaza con un juicio y advierte que si el divorcio afecta la empresa, no será responsable. Recordándole el acuerdo prenupcial que la dejaría sin bienes, Julián la presiona para firmar en un mes. Sofía le responde con firmeza y desprecio, decidida a seguir adelante. Mientras tanto, habla con su hija Raquel, quien acepta con madurez la separación. El episodio termina con Sofía recibiendo una invitación para una entrevista de trabajo, dejando abierta su nueva etapa profesional.