En este episodio, Lilian prepara una comida especial para los niños en medio de la pobreza y la escasez, usando incluso la última harina guardada para Año Nuevo. Los niños temen que ella planee vender a Eli y Meli o abandonarlos tras esta comida, ya que su padre ha muerto y sienten inseguridad. Lilian protege estrictamente los huevos para ella, dejando claro que sólo ella puede comerlos, amenazando a quien intente robar. Melisa muestra un cambio al recibir cariño, aumentando su afecto hacia Lilian, mientras el sistema registra este vínculo y otorga recompensas, dejando abierta la duda sobre el futuro cuidado de los niños.