Una mujer deja a su hija Meli al cuidado de otra persona mientras se ocupa del dinero, pero la niña queda desamparada. Otra persona implora a un médico que salve a Meli, una niña enferma, prometiendo devolver el dinero que no tiene. El médico rechaza ayudar sin pago, invocando reglas estrictas. La situación se intensifica con la súplica desesperada por la vida de la niña y la confesión de sentirse incapaz de proteger a sus hermanos. El episodio termina con la grave incertidumbre sobre el desamparo y la salud de Meli.