Lucía acaba de cumplir su condena y sale de prisión, pero en lugar de libertad, enfrenta una nueva amenaza: sus propios padres enviaron a personas para llevarla al manicomio. Conocida como la 'idiota' de la familia Navarro, Lucía revela que asumió la culpa por su hermana y que en prisión aprendió que solo le falta parte del alma para estar completa. Al ser atacada cuando intentan forzar su traslado, se defiende y cuestiona la lealtad familiar, dejando en suspenso si podrá recuperar su vida y encontrar a su amor sanador.