En la antesala de una boda, una mujer acusa a Miguel de filmarla bajo la falda; lo confrontan y lo atacan hasta que él afirma que fue un malentendido. En medio del escándalo, un responsable despide al personal y manda expulsar a la acusadora. Llega el padre de Miguel, pero es humillado por su origen de obrero y se le exige apartarse para no poner en riesgo la inminente alianza entre el Grupo Quijas y el Grupo Santos. Marta es señalada por ocultar la identidad de Miguel; alguien dice “Veinte años... ya es suficiente”. El episodio termina con la orden de enviar un lujoso regalo al Hotel Mar, elevando la apuesta social y dejando la alianza en la balanza.