En la ceremonia nupcial, la madre de la novia alaba el estatus de su hija Lluvia y proclama los regalos que preparó (un Mercedes, una casa y $8.800), exigiendo que el novio Miguel, de orígenes humildes, responda con una dote igual o mayor para no ser objeto de burla. Cuando la madre presiona a Miguel para que "no puedes hacerte el tonto", él confiesa ante los presentes que no preparó ninguna dote. La madre lo recrimina públicamente y la boda se tensa: Miguel intenta negar y detener la acusación, dejando la unión en suspenso y la respuesta de Miguel pendiente.