En el salón de bodas, la familia de Lluvia cuestiona a Miguel por su origen humilde y su padre lo insulta, insinuando que él se aprovecha. Lluvia exige una explicación y amenaza con cancelar la boda si no la recibe. Miguel suplica que su padre guarde silencio, explica que luchó solo y pide cumplir su sueño de casarse con Lluvia. El conflicto escala cuando el padre, vanidoso, afirma: «La dote... de verdad ya la tengo lista.» Los presentes exigen que la muestre; la ceremonia queda en suspenso a la espera de esa prueba.