Ricardo Álvarez se casa con Valeria, nieta de Alberto, en una unión estratégica para revitalizar el Grupo Flores, que acumula pérdidas desde hace diez años. Ricardo desprecia a Valeria, considerándola solo un adorno y una herramienta para cumplir intereses familiares, dejándole claro que este matrimonio es solo una farsa. Valeria, sorprendida por la frialdad de Ricardo, decide tomar control y ordena a su asistente investigar sus movimientos, pensando en darle una sorpresa en su noche de bodas. El episodio termina con la tensión abierta entre ambos, dejando en suspenso el siguiente paso de Valeria.