Javier, liberado tras haber sido rescatado de una prisión en África por una joven mujer, enfrenta la incertidumbre de su nueva libertad. A pesar de su liberación anunciada por ella, se niega a partir porque siente una deuda de vida con ella. La mujer insiste en que ya no le debe nada y ordena sus acciones, demostrando una autoridad firme. Javier también revela su deseo de quedarse afuera por miedo al enfrentamiento con otros, pero finalmente acepta retirarse. El episodio termina con ella despidiéndose, dejando en el aire la tensión entre la lealtad de Javier y los peligros que aún acechan.