En este episodio, Ricardo evita su noche de bodas escapando, mientras confiesa a Abril Méndez que ella es la única que lo hace feliz y que la mujer con la que está casado es solo un adorno que planea echar de su vida. Sus amigos lo animan por su actitud y actitud despreocupada ante el matrimonio, resaltando su infidelidad abierta. La situación genera tensión cuando Ricardo reafirma que solo sonreirá si la esposa se comporta bien, dejando en suspenso cómo enfrentará esta complicada dinámica familiar y sus consecuencias inmediatas.