Mía se encuentra en cirugía urgente tras una grave herida que amenaza su vida. Mientras su madre lucha por mantenerse fuerte, el equipo médico informa que Mía necesita una transfusión de sangre RH negativa, pero no hay donantes compatibles disponibles en el hospital. Su padre, Pedro, llega justo a tiempo para donar su sangre del tipo compatible. La familia enfrenta la incertidumbre de la operación y la presión por salvar a Mía, mientras el episodio concluye con la tensión sobre si la transfusión será suficiente para salvar su vida.