Cami regresa a casa después de tres años de matrimonio y enfrenta severas críticas por no ganarse el cariño de la familia Luján. Decidida a cambiar, planea tomar un mes para mejorar su conducta según le aconsejan. Mientras tanto, una mujer en la escena organiza una ceremonia y decide no cenar, aunque su esposo frunce el ceño por sus gastos en vino caro. En la tienda de vestidos, Helena llega para probarse uno, causando expectación. El episodio cierra con un incidente inesperado que involucra un vestido y un helado, dejando el conflicto abierto.